electrico24 Instalaciones
Casos prácticos ·

Cambiar de monofásico a trifásico en una vivienda: cuándo merece la pena y cómo se hace

Pasar de monofásico a trifásico en casa no siempre compensa. Cuándo tiene sentido, qué cambia en el cuadro y los pasos reales con la compañía.

trifasicamonofasicasubida-de-potenciacuadro-electricoaerotermiapunto-de-carga

La mayoría de viviendas en España tienen suministro monofásico: una sola fase a 230 voltios. Funciona bien para una casa normal con electrodomésticos convencionales. Pero hay un momento en el que aparecen las dudas: cuando se mete una bomba de calor potente, un cargador de coche eléctrico de 11 kW, una inducción grande y un acumulador de agua a la vez, el cuadro empieza a saltar. Y la pregunta que llega al electricista es siempre la misma: ¿me conviene pasar a trifásico?

La respuesta no es automática. Pasar a trifásico es una obra que toca acometida, cuadro y, a veces, parte del cableado interior. Y la compañía eléctrica tiene la última palabra sobre si es viable en tu calle. Te contamos en qué casos compensa, qué cambia físicamente en la instalación y cómo se gestiona el trámite paso a paso.

Qué diferencia hay entre monofásico y trifásico

En monofásico llegan a tu cuadro dos cables activos: una fase y el neutro. Toda la potencia que contratas pasa por esa única fase. Si contratas 5,75 kW, los tienes a 230 V por una sola línea.

En trifásico llegan cuatro cables: tres fases (R, S, T) y el neutro. La potencia contratada se reparte entre las tres fases. Entre una fase y el neutro sigues teniendo 230 V (los enchufes normales no cambian), pero entre dos fases tienes 400 V, que es lo que usan ciertas máquinas industriales y algunos cargadores de coche o bombas de calor de gama alta.

La gran ventaja del trifásico no es solo “más potencia”. Es que puedes meter aparatos de 400 V (más eficientes en consumos altos) y, sobre todo, que la potencia se reparte entre tres líneas, así que cada una soporta un tercio del total. Eso permite contratar potencias más altas sin que cada cable individual tenga que ser enorme.

Cuándo tiene sentido pasarse a trifásico

No es una decisión que se tome por capricho. Hay tres escenarios típicos donde merece la pena:

1. Cargador de coche eléctrico de 11 kW o más. Los cargadores domésticos hasta 7,4 kW funcionan en monofásico sin problema. Pero los de 11 kW o 22 kW (las llamadas wallbox de carga rápida doméstica) son trifásicos por diseño. Si quieres cargar el coche en 3-4 horas en vez de 8, necesitas trifásica.

2. Bomba de calor o aerotermia grande. Una aerotermia residencial estándar (hasta 8-10 kW térmicos) suele tener variante monofásica. Pero los equipos de 12-16 kW para casas grandes o viviendas mal aisladas vienen en trifásico. Y en zonas frías de interior, el equipo trabajado al máximo en un día de -5 °C puede tirar 4-5 kW eléctricos solo para calefacción.

3. Potencia contratada superior a 15 kW. Por norma técnica, a partir de 15 kW de potencia contratada la acometida tiene que ser trifásica. Si quieres subir por encima de ese umbral (caso típico: vivienda con aerotermia + inducción + coche eléctrico + acumulador térmico simultáneos), el paso a trifásico no es opcional, es obligatorio.

Hay un cuarto caso menos evidente: talleres, despachos o pequeños negocios en planta baja anexa a vivienda. Si tienes equipos de soldadura, compresores, hornos profesionales o motores de cierto tamaño, te ahorras dimensionar cada cable interior si trabajas en trifásico.

Cuándo NO compensa cambiar

Si tu casa tiene un consumo normal (lavadora + lavavajillas + secadora + horno + microondas + aire acondicionado pequeño + termo eléctrico) y la potencia contratada está entre 5,75 y 9,2 kW, el monofásico te va a sobrar. Pasar a trifásico es meter obra, gasto y burocracia para resolver un problema que no tienes.

También conviene parar a pensar antes si:

  • Tu acumulación de cargas se debe a malos hábitos (poner inducción, secadora y horno a la vez sin necesidad) más que a aparatos grandes. Aquí no necesitas trifásica, necesitas escalonar consumos.
  • Vives de alquiler. Pagar una obra de acometida en una casa que no es tuya raramente compensa.
  • La compañía eléctrica te dice que no hay trifásica disponible en tu acometida y la canalización pública pasa lejos. Veremos esto enseguida.

Qué cambia físicamente en la instalación

Pasar a trifásico no es “cambiar un magnetotérmico”. La obra toca varios puntos:

Acometida. El cable que entra desde la red pública a tu CGP (caja general de protección) pasa de 3 conductores (fase + neutro + tierra) a 5 (3 fases + neutro + tierra). En muchas viviendas unifamiliares antiguas eso implica meter cable nuevo desde el poste o la caja exterior hasta el cuadro. En pisos en bloque suele ser más simple porque la columna trifásica ya está montada en el edificio.

Contador. Se sustituye el contador monofásico por uno trifásico. Lo cambia la compañía, sin coste si la instalación cumple normativa.

ICP (interruptor de control de potencia). Pasa de ser un magnetotérmico de 2 polos (1P+N) a uno de 4 polos (3P+N). Calibrado por la compañía según la potencia contratada.

Cuadro general. Cambia de arriba a abajo. El general pasa a ser tetrapolar (4 polos). Los diferenciales generales también tetrapolares. Cada circuito que dependa de un equipo trifásico (cargador coche, bomba de calor) llevará un magnetotérmico tripolar (3P) o tetrapolar (3P+N) según el equipo. Los circuitos normales de la casa siguen siendo monofásicos: enchufes, iluminación y los electrodomésticos pequeños se reparten entre las tres fases (R, S, T) intentando equilibrar el consumo.

Reparto de cargas. Aquí está la parte que distingue a un buen electricista del que solo “tira cables”. Hay que repartir los circuitos de la vivienda entre las tres fases de forma equilibrada. Si todos los electrodomésticos quedan colgando de la fase R y dejas la S y la T casi vacías, el cuadro va a saltar por la fase R con la mitad de carga total que tienes contratada. Equilibrar bien es lo que hace que la instalación rinda.

Cableado interior. En la mayoría de viviendas el cableado existente vale: los circuitos de enchufes, luz y electrodomésticos seguían siendo 230 V monofásico. Solo se tiende cable nuevo a los puntos donde habrá un aparato trifásico (cargador coche, bomba de calor 400 V).

El trámite con la compañía: paso a paso

Aunque la obra física la hace un electricista, el alta del suministro trifásico la gestiona la compañía distribuidora (Endesa, e-distribución, i-DE, UFD, Viesgo… según la zona). El proceso típico es este:

1. Consulta previa de viabilidad. Antes de tocar nada, llama o entra en la web de la distribuidora para preguntar si hay trifásica disponible en tu calle. En zonas urbanas casi siempre sí. En urbanizaciones aisladas o casas de campo, a veces no, y meter la trifásica implica obra de la propia compañía (postes nuevos, transformador) que puede tardar meses y tener coste de derechos de extensión.

2. Solicitud de cambio de potencia y tipo de suministro. Se hace a través de tu comercializadora (la que te factura: Iberdrola, Naturgy, Repsol, etc.), que la traslada a la distribuidora. Pides el cambio de monofásico a trifásico y la potencia nueva que quieres contratar.

3. Boletín eléctrico nuevo. Tu electricista emite un CIE (Certificado de Instalación Eléctrica) adaptado al nuevo suministro. Es el documento oficial que prueba que la instalación cumple REBT para esa potencia y tipo. Sin boletín no hay alta. Si tienes dudas sobre qué es y cuándo lo necesitas, lo explicamos en detalle en el artículo dedicado al boletín eléctrico.

4. Visita técnica de la distribuidora. Un técnico de la compañía viene a comprobar que el cuadro está listo, ejecuta la conexión al nuevo contador y precinta. En piso suele tardar 1-2 horas. En vivienda unifamiliar puede haber obra de acometida exterior que sume días.

5. Alta efectiva. Te facturan los derechos de acceso y enganche correspondientes a la nueva potencia. Es el único trámite donde aparece dinero oficial: la cifra depende de la potencia contratada y de si hay obra de acometida nueva. La cantidad la fija la regulación, no la compañía a su antojo, y aparece desglosada en la factura.

Tiempo total realista: entre 2 y 6 semanas si la trifásica ya está disponible en tu acometida. Si hay que tirar línea nueva por la calle, semanas o meses según la zona y la carga de trabajo de la distribuidora.

Errores que vemos a menudo

  • Contratar más potencia “por si acaso”. Si te quedas en monofásico pero subes mucho la potencia, igual gastas más en término fijo del que vas a aprovechar. Antes de subir, mira tus picos reales de consumo en la app de la distribuidora.
  • Pasar a trifásico sin equilibrar fases. El instalador puede dejar todos los electrodomésticos colgando de la fase R. Resultado: saltones constantes pese a tener “trifásica de 14 kW”. Equilibrar es obligatorio.
  • Olvidar el ICP y el contador en el cálculo de plazos. La obra del electricista puede estar lista en un día. Pero hasta que la distribuidora no programa visita y cambia contador, no tienes el suministro nuevo.
  • No avisar al administrador en pisos. El cambio de monofásico a trifásico en un piso puede requerir trabajo en el CGP del edificio o en la columna. Avisar al administrador con tiempo evita conflictos.

Si tu duda es si realmente necesitas subir potencia y no tanto cambiar el tipo de suministro, te recomendamos leer primero nuestra guía sobre cuándo merece la pena subir la potencia eléctrica contratada. Muchas veces el problema es de potencia, no de fases.

Resumen rápido

Pasar de monofásico a trifásico tiene sentido si vas a instalar un cargador de coche eléctrico de 11 kW o más, una bomba de calor grande o vas a contratar más de 15 kW. No compensa si tu casa tiene un consumo normal y los saltones se deben a hábitos, no a equipos grandes. La obra toca acometida, contador, ICP y cuadro entero. El trámite con la compañía dura entre 2 y 6 semanas si hay trifásica disponible en tu calle. Y la clave técnica para que funcione bien es equilibrar las cargas entre las tres fases: ahí se nota la diferencia entre un electricista que sabe lo que hace y uno que solo tira cable.

Preguntas frecuentes

¿La compañía me puede negar el cambio a trifásico?

No puede negarlo arbitrariamente, pero sí puede decir que en tu acometida no hay trifásica disponible y que requiere obra de extensión. Esa obra suele tener un coste asociado (derechos de extensión) que paga el solicitante. En urbanizaciones aisladas o casas de campo a veces el coste es alto. En zonas urbanas con red mallada casi siempre la trifásica está disponible a coste de derechos estándar.

¿Puedo poner solo el cargador de coche trifásico sin cambiar toda la casa?

Sí, técnicamente puedes contratar trifásica para toda la vivienda y mantener todos los circuitos interiores como están (siguen siendo 230 V monofásico cada uno). El único circuito que se beneficia del trifásico real es el del cargador del coche o el de la bomba de calor 400 V. El resto de la casa funciona igual, solo que el reparto se hace entre las tres fases del cuadro general.

¿Cuánto tarda el cambio si la trifásica ya está en mi edificio?

Si vives en un piso de un bloque donde la columna trifásica ya está montada (lo normal en bloques modernos), el cambio puede completarse en 2-3 semanas desde la solicitud. El electricista hace la obra del cuadro en 1-2 días, y la compañía tarda otras 1-2 semanas en programar la visita del técnico y cambiar el contador. En unifamiliares con acometida exterior puede ampliarse a 4-6 semanas.

¿Hace falta cambiar todos los enchufes y luces de la casa?

No. Los enchufes, los puntos de luz y los electrodomésticos normales siguen funcionando a 230 V entre fase y neutro. El cableado interior se conserva. Solo se tienden líneas nuevas dedicadas a los aparatos que vayan a trabajar a 400 V (cargador trifásico, bomba de calor trifásica). Esa es una de las razones por las que el coste de la obra interior es menor de lo que parece: la mayor parte de la instalación de la casa se aprovecha tal cual.


Publicado por

Equipo electrico24