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ITC-BT-10: cómo se calcula la previsión de cargas eléctricas de una vivienda, comunidad o edificio

Guía clara de la ITC-BT-10: cómo se calcula la previsión de carga de viviendas, servicios comunes, garajes y locales. Coeficientes de simultaneidad y errores típicos.

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La ITC-BT-10 es la instrucción técnica del REBT que fija cómo se calcula la previsión de carga de cualquier instalación eléctrica en baja tensión: una vivienda aislada, un edificio entero, un local comercial o una comunidad con garaje y ascensores. Es un cálculo que no se ve, pero condiciona absolutamente todo lo que viene después: la sección de los cables, el calibre de las protecciones, la potencia que negocias con la distribuidora y, en última instancia, si tu instalación servirá para los próximos 20 años o se te quedará pequeña en cinco.

Este artículo te explica con qué criterio se aplica la ITC-BT-10, cómo se calcula la carga prevista para una vivienda y para un edificio completo, qué papel juegan los famosos coeficientes de simultaneidad y por qué tantos proyectos terminan con cuadros saturados o con potencia contratada insuficiente.

Qué dice la ITC-BT-10 y para qué sirve la previsión de carga

La ITC-BT-10 se titula “Previsión de cargas para suministros en baja tensión” y forma parte del Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión. Su función es establecer valores mínimos de potencia que el proyectista o el instalador autorizado debe asumir al diseñar la instalación, según el tipo de edificio y el uso previsto.

La idea de fondo es proteger al usuario final. Si cada técnico calculara la potencia “a ojo” según lo que el promotor le dijera que iba a haber en cada vivienda, en pocos años la instalación se quedaría corta. La ITC-BT-10 fija un suelo razonable que cubre la electrificación típica y deja margen para crecimiento.

La previsión de carga sirve, en orden, para:

  • Dimensionar la acometida y la caja general de protección (CGP) que coloca la distribuidora.
  • Calcular la sección de la línea general de alimentación (LGA) y las derivaciones individuales.
  • Determinar el calibre del interruptor general y la coordinación de protecciones.
  • Justificar ante la compañía distribuidora la potencia a contratar en cabecera y por usuario.
  • Diseñar servicios comunes suficientes (ascensor, alumbrado, garaje, bombeo, central térmica).

Conviene entender una cosa: la ITC-BT-10 fija mínimos, no máximos. Si tu proyecto contempla una bomba de calor, dos puntos de recarga y una piscina, la previsión real debe subir por encima del mínimo normativo aunque no estés obligado a aplicar otra ITC concreta.

Cómo se calcula la carga prevista de una vivienda

En vivienda residencial, la ITC-BT-10 distingue dos grados básicos de electrificación que coinciden con los que define la ITC-BT-25:

  • Electrificación básica: mínimo 5.750 W a 230 V (potencia normalizada habitual 5.750 W). Cubre alumbrado, tomas de uso general, lavavajillas/lavadora/termo, cocina/horno y baño/cocina con tomas auxiliares. Es lo que tiene la mayoría de viviendas estándar.
  • Electrificación elevada: mínimo 9.200 W a 230 V. Necesaria cuando hay aire acondicionado, calefacción eléctrica, secadora independiente, sistemas de automatización significativos o cuando la superficie útil supera los 160 m². Es el caso típico de viviendas modernas con bomba de calor o consumos relevantes.

Si la vivienda tiene punto de recarga de vehículo eléctrico o instalación de aerotermia que tira mucho, hay que sumar esa carga adicional a la previsión, no asumir que el coeficiente de simultaneidad la absorberá. Lo hemos visto desarrollado para el caso doméstico en el post sobre instalar el punto de carga en una vivienda unifamiliar y en el de aerotermia.

En la práctica, para una vivienda nueva el técnico declara la electrificación elevada salvo que el promotor pida lo contrario. Subir mañana de básica a elevada implica nuevo boletín, posible cambio de cuadro y a veces nueva derivación individual, así que el sobrecoste de proyectar con margen es casi siempre razonable.

Previsión de carga de un edificio de viviendas (coeficientes de simultaneidad)

Aquí es donde aparece el concepto que más confusión genera: los coeficientes de simultaneidad. La ITC-BT-10 parte de un hecho lógico: no todas las viviendas de un edificio consumen su pico de potencia a la vez. Si en un bloque de 20 pisos cada vivienda tiene 9.200 W contratados, no hace falta dimensionar la acometida del edificio para 184.000 W; basta con una fracción.

La instrucción fija una tabla con un coeficiente que multiplica la carga unitaria por vivienda en función del número de viviendas del edificio. A modo orientativo:

  • Hasta 4 viviendas: coeficiente 1 (sin reducción).
  • 5 viviendas: 3,8.
  • 10 viviendas: 7,5.
  • 15 viviendas: 11,3.
  • 21 a 25 viviendas: 18,5.
  • A partir de 25: coeficiente que se calcula con la fórmula 15,3 + (n - 21) × 0,5 siendo n el número de viviendas.

La carga total del edificio en su parte residencial sale de multiplicar la carga unitaria (5.750 o 9.200 W según electrificación) por ese coeficiente. Para edificios mixtos (viviendas más servicios comunes más locales) se suman los tres bloques sin aplicar simultaneidad entre ellos, porque sí pueden coincidir picos.

El error típico en este punto está en confundir “carga prevista” con “potencia contratable individual”. Cada vivienda mantiene su potencia contratada independiente; el coeficiente solo afecta al dimensionado del tramo común (acometida, CGP, LGA, centralización), que es lo que la distribuidora exige para autorizar el suministro. Cómo encaja todo esto con la red exterior y cuándo hay que ampliarla lo explicamos en el post sobre acometida eléctrica nueva en Cataluña.

Servicios comunes: alumbrado, ascensores, garajes y bombas

La parte de servicios comunes del edificio se calcula sin coeficiente de simultaneidad sobre las viviendas y suele sorprender por lo poco que la gente la valora hasta que se queda corta. La ITC-BT-10 manda contemplar al menos:

  • Alumbrado de portal, escaleras y zonas comunes: con valores mínimos por m² según el uso. Hay que añadir el alumbrado de emergencia, que suma poca potencia pero es obligatorio.
  • Ascensores: la carga depende del modelo. Un ascensor estándar de 6 paradas puede estar entre 4.500 y 7.500 W de potencia eléctrica de arranque; los de carga elevada o velocidad alta superan los 10 kW. Conviene pedir la ficha técnica al instalador, no estimar.
  • Garajes: alumbrado, ventilación, puerta motorizada y, cada vez más, infraestructura para puntos de recarga. Aquí la ITC-BT-52 (recarga de vehículo eléctrico) se cruza con la BT-10; lo desarrollamos en el post sobre pre-instalación troncal en garaje comunitario.
  • Bombas de presión, depósito de agua, jacuzzi/piscina comunitaria: si el edificio cuenta con ellas, se suman a la carga común.
  • Climatización centralizada o sala de calderas eléctrica: cuando aplica, se calcula como instalación industrial dentro del propio edificio.

La regla general es que la suma de servicios comunes raramente baja de 15-20 kW en un edificio modesto y supera fácilmente los 50 kW cuando hay ascensores grandes, garaje con ventilación forzada y bombeo. Esa carga es la que mantiene activa la comunidad y cuya factura prorratea el administrador, como veíamos en el post sobre mantenimiento eléctrico de zonas comunes.

Locales comerciales, oficinas y edificios de pública concurrencia

Para locales comerciales en edificio mixto, la ITC-BT-10 fija una previsión mínima de 100 W por m² y por planta, con un mínimo absoluto de 3.450 W por local. Es un suelo conservador: cualquier local de hostelería, peluquería con secadores o tienda con cámaras de frío supera ampliamente ese valor y debe calcularse con la carga real prevista.

En oficinas el mínimo asciende a 100 W/m² también, pero la realidad de un puesto de trabajo medio (ordenador, monitor, iluminación, climatización individual) demanda más, por lo que la previsión real suele rondar los 150-200 W/m². Hablábamos de este escenario en el post sobre dimensionar la instalación eléctrica de una oficina pequeña.

En edificios de pública concurrencia (centros comerciales, hoteles, centros sanitarios, locales de espectáculos, centros docentes), la ITC-BT-10 remite a la ITC-BT-28, que añade requisitos específicos de potencia para alumbrado de seguridad, evacuación y reemplazo, además de obligaciones de suministro complementario en ciertos casos.

Un detalle importante: cuando el local todavía no tiene actividad asignada al momento del proyecto (un local en obra a estrenar), se aplica la previsión mínima por m². Cuando el comprador o arrendatario define la actividad, se hace una revisión y, casi siempre, una ampliación de potencia o de instalación. Es algo que el comprador de un local debe asumir desde el principio.

Errores frecuentes al dimensionar la previsión de carga

Después de revisar instalaciones reales en viviendas, comunidades y locales durante años, los fallos se repiten:

  • Aplicar el mínimo BT-10 sin pensar en el uso real: el suelo normativo es el suelo, no el objetivo. Una vivienda con bomba de calor + horno + inducción + recarga de coche necesita previsión real, no mínima.
  • Olvidar los servicios comunes: el promotor calcula la parte de viviendas y se olvida del garaje con ventilación y del ascensor doble. Resultado: LGA infradimensionada.
  • No prever crecimiento del garaje a infraestructura de recarga: a partir de ciertas fechas y umbrales, los garajes comunitarios deben prever la pre-instalación de VE. Si la BT-10 no lo contempla, la comunidad se ve obligada a ampliar potencia y a tirar línea nueva, con coste muy superior al de haberlo dejado preparado.
  • Confundir potencia prevista con potencia contratable: como hemos comentado, son cosas distintas. Cada vivienda mantiene su contrato; la previsión solo dimensiona el tramo común.
  • No documentar la previsión en la memoria técnica: cuando llega la inspección OCA o la distribuidora pide aclaraciones, sin previsión justificada no hay defensa. La memoria o el proyecto deben incluir el cálculo, no solo el resultado.
  • Aplicar coeficientes incorrectos: usar el coeficiente para 21 viviendas en un edificio de 30 da una carga prevista inferior a la real. Hay que aplicar la fórmula correcta y, en edificios grandes, conviene contrastar con la distribuidora antes de tramitar.

Una buena previsión de carga es invisible si funciona y muy cara si falla. Por eso conviene tomársela en serio desde el proyecto y revisar si lo que firmó el técnico hace 20 o 30 años todavía encaja con tu uso actual de la vivienda o del edificio.

Te ayudamos a calcular y ajustar la previsión

Si vas a reformar, vas a ampliar potencia, vas a poner punto de recarga o sospechas que tu instalación se ha quedado corta, nuestro equipo revisa la previsión de carga real, te explica cómo encaja con la normativa y te plantea las opciones (subir potencia, cambiar cuadro, ampliar derivación individual o, en el caso de comunidades, replantear la línea general). Pide cita y vemos contigo qué necesitas en boletín eléctrico y subida de potencia.

Preguntas frecuentes

¿Quién decide la electrificación de una vivienda, básica o elevada?

La decide el proyectista o el instalador autorizado según los criterios de la ITC-BT-25, pero la condiciona el promotor o el propietario en función del uso previsto. Si la vivienda supera los 160 m² útiles, tiene aire acondicionado, calefacción eléctrica o automatización relevante, debe ser elevada. En obra nueva conviene proyectar siempre elevada salvo restricción específica: el sobrecoste es bajo y evita reformas en pocos años.

¿Qué pasa si la previsión de carga se queda corta cuando ya está construido?

Hay que ampliar. En vivienda individual eso significa cambiar el cuadro, subir potencia contratada y, a veces, ampliar la derivación individual. En edificio, si la carga prevista para servicios comunes o cabecera no llega, hay que pedir a la distribuidora una ampliación de acometida y rehacer la línea general de alimentación. Es una obra cara y lenta, justo lo que la ITC-BT-10 trata de evitar exigiendo mínimos razonables.

¿Cuenta el coche eléctrico en la previsión de carga de la vivienda?

Sí. La carga del punto de recarga (típicamente entre 3,7 y 7,4 kW en doméstico y hasta 22 kW en trifásico) se suma a la previsión, no se considera absorbida por el coeficiente de simultaneidad de la vivienda. Si vas a poner wallbox, conviene ajustar la previsión con la potencia real del cargador y, si la vivienda estaba en electrificación básica, casi seguro hay que pasar a elevada o subir contratada.

¿Se puede ampliar la previsión de carga sin obras grandes?

En vivienda, muchas veces sí: si la derivación individual y el cuadro general tienen margen, basta con cambiar protecciones y solicitar a la comercializadora más potencia contratada. Si no hay margen, hay que actuar sobre la derivación individual, lo que en pisos suele implicar pasar por el patinillo común y coordinar con la comunidad. En edificios completos rara vez se amplía sin tocar la línea general, así que conviene prever bien desde el proyecto inicial.


Publicado por

Equipo electrico24