Cuánta potencia consume cada electrodoméstico y por qué tu casa se queda corta
Guía práctica del consumo real de los electrodomésticos en kW y amperios, qué es el factor de simultaneidad y cómo saber si el problema es la potencia contratada o el cuadro.
Casi todo el mundo sabe cuánta potencia tiene contratada en casa, pero muy poca gente sabe cuánta gasta realmente cada aparato. Y esa es justo la información que falta cuando el automático general salta un martes a las nueve de la noche: el horno estaba en marcha, la vitrocerámica también, alguien puso la lavadora y el aire acondicionado llevaba una hora funcionando. La suma de esos cuatro aparatos es un número concreto, y si supera lo contratado, el corte no es una avería: es el sistema haciendo su trabajo.
Este artículo pone cifras a ese cálculo. Qué consume de verdad cada electrodoméstico, cómo pasar de vatios a amperios en dos segundos, por qué nadie contrata la suma total de su casa y cómo distinguir si el problema está en la potencia contratada, en el cuadro o en un circuito concreto.
Vatios, kilovatios y amperios: las tres cifras que hay que saber leer
Todo aparato eléctrico lleva una placa de características, normalmente en la parte trasera, en el lateral o dentro de la puerta. Ahí aparece la potencia nominal en vatios (W) o kilovatios (kW). Un kilovatio son mil vatios: un horno de 2.400 W son 2,4 kW.
Esa potencia es lo que el aparato pide a la instalación cuando trabaja a pleno rendimiento. Para saber qué corriente circula por el cable —los famosos amperios— hay una regla mental que funciona en cualquier vivienda con suministro monofásico a 230 V:
Amperios ≈ vatios ÷ 230
Un horno de 2.300 W consume unos 10 A. Un secador de 2.000 W, casi 9 A. Una nevera de 200 W, menos de 1 A. Con esta cuenta se entiende de golpe por qué un magnetotérmico de 16 A protege sin problemas un circuito de enchufes normales pero se queda al límite si le enchufas dos aparatos de calor a la vez.
Ojo con un matiz importante: la potencia de la placa es la máxima, no la media. Una lavadora de 2.200 W solo pide esos 2.200 W durante la fase de calentamiento del agua; el resto del ciclo, centrifugado incluido, consume mucho menos. Ese detalle es la base de todo lo que viene después.
Cuánto consume realmente cada electrodoméstico
Estas son las horquillas habituales en una vivienda española media. Son valores orientativos: cada modelo tiene el suyo y la placa manda siempre.
Consumo alto (aparatos de calor y motores grandes)
- Horno eléctrico: 2.000 – 3.500 W
- Vitrocerámica o inducción (por zona de cocción): 1.200 – 2.300 W, y una placa completa a tope puede pasar de 7.000 W
- Termo eléctrico de agua caliente: 1.500 – 2.500 W
- Secadora de condensación: 1.500 – 2.700 W
- Lavavajillas: 1.800 – 2.200 W en fase de calentamiento
- Lavadora: 1.800 – 2.400 W en fase de calentamiento
- Aire acondicionado (unidad de una habitación): 700 – 1.500 W
- Calefactor eléctrico o radiador de aceite: 1.000 – 2.000 W
- Secador de pelo: 1.200 – 2.200 W
- Microondas: 1.000 – 1.500 W
- Plancha: 1.000 – 2.000 W
- Hervidor de agua o cafetera exprés: 1.200 – 2.200 W
Consumo medio
- Nevera o combi (potencia de arranque del compresor aparte): 150 – 350 W
- Congelador independiente: 150 – 300 W
- Campana extractora: 100 – 250 W
- Aspiradora: 700 – 1.400 W
- Ordenador de sobremesa con monitor: 150 – 400 W
Consumo bajo
- Televisor LED: 60 – 150 W
- Router y equipos de red: 10 – 20 W
- Portátil cargando: 45 – 90 W
- Punto de luz LED: 5 – 15 W por lámpara
Y una categoría aparte que descoloca a mucha gente: el punto de recarga de un coche eléctrico. Un cargador doméstico habitual trabaja entre 3.700 y 7.400 W de forma continua durante horas, algo que ningún otro aparato de la casa hace. Por eso una recarga nunca debe colgarse de un enchufe cualquiera y necesita su propio circuito, su protección y, muchas veces, revisar la potencia contratada. Lo detallamos en instalar un punto de carga en vivienda unifamiliar.
Por qué nadie contrata la suma de todo lo que tiene en casa
Si sumas los máximos de la lista anterior en una vivienda normal, el total se va fácilmente por encima de 20 kW. Nadie contrata eso, y no hace falta: es imposible que todos los aparatos funcionen a tope en el mismo instante. Ese principio tiene nombre técnico —factor de simultaneidad— y es la base de todo el dimensionado eléctrico doméstico.
La normativa lo asume expresamente. El REBT no calcula la previsión de carga de una vivienda sumando aparatos, sino aplicando coeficientes sobre los circuitos instalados. En el caso de los edificios ocurre lo mismo: la previsión de un bloque de veinte viviendas no son veinte veces la de una. El detalle del método está en ITC-BT-10: previsión de cargas.
En la práctica, lo que hay que estimar es el pico realista: qué aparatos coinciden de verdad en tu casa en el peor momento del día. Un ejemplo típico de una cena entre semana:
- Horno en marcha: 2.400 W
- Dos zonas de inducción: 3.000 W
- Lavavajillas calentando: 2.000 W
- Nevera, luces, televisión y electrónica: 600 W
Total: 8.000 W, es decir, 8 kW. Una vivienda con una potencia contratada por debajo de esa cifra se queda a oscuras en ese momento exacto, aunque el resto del día vaya sobrada. Si además ese día alguien conecta el aire acondicionado o pone la secadora, el margen desaparece.
Este cálculo es también el que decide si una vivienda necesita electrificación básica o elevada, un concepto normativo que condiciona el número de circuitos del cuadro. Está explicado en electrificación básica y elevada según la ITC-BT-25.
Cómo saber si el problema es la potencia contratada o tu instalación
Aquí está la pregunta que de verdad importa, y se responde mirando qué salta.
Si salta el interruptor general y se va toda la casa, el problema es de potencia: estabas pidiendo más de la que tienes contratada. La solución pasa por reordenar hábitos (no encender el horno con el lavavajillas calentando) o por ampliar la potencia. Cuándo compensa cada opción lo analizamos en subir la potencia eléctrica: cuándo merece la pena.
Si salta un magnetotérmico concreto y el resto de la casa sigue con luz, el problema no es la potencia contratada sino ese circuito: hay demasiada carga colgando de él o algún aparato está defectuoso. Es la diferencia entre sobrecarga y cortocircuito, dos fenómenos que se confunden constantemente y que explicamos en cortocircuito y sobrecarga: por qué salta el automático.
Si salta el general en lugar del magnetotérmico de la línea afectada, hay un problema de coordinación de protecciones: el cuadro no está discriminando bien y una avería pequeña deja la vivienda entera sin servicio. Ese síntoma tiene entidad propia y lo tratamos en corte selectivo: cuando salta el general en vez del magnetotérmico.
Y hay un cuarto caso, más silencioso: nunca salta nada, pero los enchufes se calientan, las luces bajan de intensidad al arrancar un motor o el cuadro tiene un único circuito para media casa. Ahí no hay corte porque la protección no llega a actuar, pero la instalación está trabajando por encima de lo razonable. Es habitual en viviendas antiguas con cuadros de tres o cuatro elementos donde se han ido añadiendo aparatos modernos sin tocar el reparto de circuitos.
Repartir bien es más eficaz que contratar más
Cuando una vivienda da problemas, la reacción instintiva es subir la potencia. A veces es lo correcto, pero muchas veces el fallo no está en el contador sino en cómo está repartida la carga dentro de casa.
Una instalación bien planteada separa los consumos grandes en circuitos independientes: la cocina por un lado, el horno por otro, la lavadora y el lavavajillas en su línea, los enchufes generales en la suya y el aire acondicionado aparte. Ese reparto no es una preferencia del instalador, está normalizado: cada circuito tiene su letra, su sección de cable y su protección asignada. Lo desglosamos en los circuitos de una vivienda, de C1 a C9.
Cuando ese reparto está bien hecho ocurren dos cosas buenas a la vez. La primera, que los picos se reparten y el general deja de saltar aunque no cambies nada de lo contratado. La segunda, que si un día falla un aparato, solo se queda sin servicio su circuito y el resto de la casa sigue funcionando.
Dos escenarios donde este ajuste es casi obligatorio: cambiar el gas por inducción en la cocina —tratado en reforma de cocina con inducción— e instalar aire acondicionado, con sus propias implicaciones de carga y protección explicadas en instalar aire acondicionado y su efecto en el cuadro.
Tres cosas que puedes comprobar tú mismo esta semana
Sin herramientas y sin tocar nada:
- Apunta la potencia de tus cinco aparatos más grandes. Mira la placa de características del horno, la placa de cocción, la lavadora, el lavavajillas y el aire acondicionado. Súmalos. Ese número es tu peor escenario posible.
- Reconstruye el momento del último corte. Qué estaba encendido exactamente. Si la suma se acerca a tu potencia contratada, ya tienes el diagnóstico.
- Abre el cuadro y cuenta los elementos. Si tienes cuatro o menos para toda la vivienda, el reparto de circuitos se quedó anticuado hace tiempo, independientemente de la potencia que tengas contratada.
Con esos tres datos, cualquier profesional puede decirte en una visita si lo que necesitas es ampliar potencia, reorganizar el cuadro o simplemente separar una línea. En electrico24 hacemos exactamente ese diagnóstico antes de proponer nada, porque la solución barata y la cara empiezan por la misma medición. Si ya tienes claro que la vivienda se ha quedado corta, puedes ver cómo funciona el trámite completo en subida de potencia.
¿Cómo sé cuánta potencia tengo contratada?
Aparece en tu factura de la luz, en el apartado de datos del contrato, expresada en kW. También puedes verla en el propio contador digital navegando por sus pantallas. Si tienes tarifa con dos periodos, verás dos valores: uno para punta y otro para valle, y el que limita en las horas de más uso es el primero.
¿Consumen los aparatos aunque estén apagados?
Sí, los que se quedan en modo espera: televisores, descodificadores, routers, microondas con reloj, cargadores enchufados. Cada uno consume poco —del orden de unos pocos vatios— pero funcionan las veinticuatro horas. En cualquier caso, ese consumo afecta a la energía acumulada del mes, no al pico de potencia: no es lo que hace saltar el automático.
¿Por qué un aparato salta el automático solo al arrancar?
Porque los motores —compresores de nevera y aire acondicionado, bombas, herramientas— piden durante una fracción de segundo bastante más corriente que en régimen normal. Si el magnetotérmico no tiene la curva adecuada para ese tipo de carga, interpreta el arranque como una sobrecarga y corta. Es un problema de elección de protección, no de potencia contratada, y lo explicamos en detalle en el artículo sobre curvas B, C y D.
¿Subir la potencia obliga a cambiar el cuadro eléctrico?
No siempre, pero es frecuente. Al ampliar potencia hay que comprobar que el cuadro, el cableado de entrada y las protecciones soportan la nueva corriente. Si la instalación es antigua o no dispone de boletín en vigor, la distribuidora puede exigir un certificado actualizado antes de aplicar el cambio, y ese certificado solo se emite si la instalación cumple la normativa vigente.
Publicado por
Equipo electrico24