ITC-BT-32: la instalación eléctrica de ascensores, montacargas y grúas
Qué exige el REBT en máquinas de elevación: corte omnipolar bloqueable, alumbrado del hueco, prohibición de canalizaciones ajenas y puesta a tierra. Comunidades y naves.
Un ascensor parado es de las pocas averías que moviliza a toda una comunidad en cuestión de horas. Y en una nave, un puente grúa fuera de servicio puede detener la producción de un turno entero. En los dos casos la reacción habitual es llamar a la empresa conservadora del aparato, que muchas veces responde lo mismo: “el problema no es el ascensor, es la instalación eléctrica del edificio”.
Ahí es donde entra la ITC-BT-32 del REBT, titulada “Instalaciones con fines especiales. Máquinas de elevación y transporte”. Es una instrucción breve y bastante desconocida, pero marca la frontera entre lo que corresponde al instalador eléctrico y lo que corresponde al mantenedor del aparato elevador. Entender esa frontera ahorra semanas de discusiones y presupuestos cruzados.
Qué máquinas entran en esta instrucción
El ámbito es más amplio de lo que parece. La ITC-BT-32 no habla solo de ascensores: cubre la instalación eléctrica de ascensores, montacargas, escaleras mecánicas, pasillos móviles, grúas y puentes grúa, transportadores y cintas, funiculares y aparatos similares de elevación o traslado.
Es decir, aplica igual al ascensor de una finca de Sabadell que al puente grúa de un taller metalúrgico o a la cinta de un obrador. Todo lo que mueve cargas o personas mediante un accionamiento eléctrico y forma parte fija de la instalación del edificio.
Un matiz importante desde el principio: la instrucción regula la instalación eléctrica que alimenta y rodea al aparato, no el aparato en sí. El mecanismo, los cables de tracción, la maniobra interna, las puertas y los dispositivos de seguridad del ascensor se rigen por su propia normativa de aparatos de elevación, no por el REBT. La ITC-BT-32 se ocupa de cómo llega la electricidad hasta ahí y en qué condiciones.
El hueco del ascensor no es una canaleta
Es la prescripción que más se incumple en edificios antiguos y la más fácil de comprobar. Por el hueco del ascensor no puede pasar ninguna canalización ajena al servicio del propio aparato.
Nada de aprovechar el hueco para subir la línea del portero automático, la antena de televisión, el cableado de las cámaras, la fibra del vecino del ático o la manguera del alumbrado de escalera. Solo lo que sirve al ascensor: alimentación, maniobra, alumbrado del hueco y comunicación de cabina.
El motivo es doble. Por un lado, el hueco es un espacio de trabajo peligroso donde el personal de mantenimiento se mueve con la cabina en movimiento y cualquier cable suelto es un riesgo de enganche. Por otro, en caso de incendio el hueco funciona como chimenea, y meter combustible añadido en forma de aislamientos es agravar el problema.
En rehabilitaciones de edificios antiguos esto aparece constantemente: se instaló un ascensor en el patio de luces hace décadas y con los años el hueco se ha ido llenando de instalaciones parásitas. Sacarlas de ahí es parte del trabajo cuando se revisan las zonas comunes de una comunidad de propietarios, y es uno de los puntos que se miran en la ITE de los edificios en Cataluña.
Corte omnipolar y bloqueo para mantenimiento
Cada máquina de elevación debe poder dejarse sin tensión de forma segura y verificable. La instrucción exige un dispositivo de corte omnipolar, situado en lugar accesible del cuarto de máquinas o del cuadro correspondiente, que corte simultáneamente todos los conductores activos.
Lo relevante no es solo cortar: es que ese corte se pueda bloquear en posición de abierto. El técnico que baja al foso o entra en el hueco necesita la garantía física de que nadie va a devolver la tensión mientras está dentro. Un candado en el interruptor no es un capricho de procedimiento, es la única forma real de asegurar la consignación.
En ascensores modernos sin cuarto de máquinas —los llamados MRL, con la máquina alojada en el propio hueco— el armario de maniobra suele quedar en el rellano de la última planta. La exigencia es la misma: acceso restringido, corte omnipolar identificado y posibilidad de enclavamiento.
Alumbrado, tomas de corriente y foso
La ITC-BT-32 separa claramente los circuitos. La alimentación de fuerza del aparato va por su línea, y el alumbrado del hueco, del cuarto de máquinas y del foso debe ir por un circuito independiente, con su propia protección. Así, cortar la fuerza para trabajar en la máquina no deja al técnico a oscuras dentro del hueco.
A eso se suman dos elementos que casi siempre faltan en instalaciones viejas:
- Base de toma de corriente en el cuarto de máquinas y en el foso, para conectar herramienta y lámpara portátil durante el mantenimiento.
- Alumbrado de emergencia en el cuarto de máquinas, coherente con lo que exige la normativa de evacuación del edificio.
En el foso hay un condicionante extra que se olvida: es un espacio con riesgo de humedad y encharcamiento, por lo que el material instalado ahí necesita un grado de protección IP adecuado y no vale con una luminaria doméstica cualquiera.
Conductores, puesta a tierra y protecciones
Los conductores empleados deben ser de cobre y con un aislamiento de tensión asignada suficiente para este tipo de instalación, que el reglamento fija por encima de lo habitual en circuitos interiores corrientes. En instalaciones donde el cableado atraviesa zonas con riesgo de daño mecánico, hay que reforzar la protección de la canalización.
La puesta a tierra abarca todas las masas del conjunto: bastidor y motor, cuadro de maniobra, guías, cabina y estructuras metálicas asociadas. En edificios antiguos es frecuente encontrar el ascensor conectado a una toma de tierra propia e independiente de la del edificio, cuando lo correcto es que exista una única puesta a tierra general con todas las masas unidas. Tierras separadas generan diferencias de potencial entre elementos metálicos que alguien puede tocar a la vez.
Sobre las protecciones diferenciales hay un detalle técnico que da muchos disgustos: los ascensores modernos funcionan con variador de frecuencia, y los variadores generan corrientes de fuga con componente continua. Un diferencial tipo AC puede no detectar esa fuga o, al contrario, dispararse sin causa aparente. Es exactamente el escenario que obliga a revisar qué tipo de diferencial necesita cada circuito antes de dar por buena la instalación.
Y como el aparato es, al final, un motor de cierta potencia, todo lo relativo al dimensionado de la línea y al comportamiento en el arranque se rige por lo que ya vimos en la ITC-BT-47 sobre motores eléctricos: sección calculada con margen sobre la corriente a plena carga y control del pico de arranque.
Previsión de carga: el error de las comunidades
Cuando una finca sin ascensor decide instalar uno, la conversación empieza casi siempre por la obra civil y termina de golpe en la instalación eléctrica. El ascensor cuelga del suministro de servicios generales del edificio, y ese suministro se dimensionó en su día para portero automático y cuatro luces de escalera.
La previsión de cargas del REBT asigna a los ascensores un valor específico según su tipo y velocidad, precisamente porque no se puede improvisar. Es el cálculo que desarrolla la ITC-BT-10 de previsión de cargas, y de él salen tres decisiones que conviene tomar antes de firmar nada:
- Si la potencia contratada de servicios generales da de sí o hay que ampliarla.
- Si el cuadro de servicios generales admite el nuevo circuito o toca sustituirlo.
- Si la derivación individual existente soporta la nueva carga o hay que renovarla.
Descubrir esto a mitad de obra es lo que convierte un presupuesto cerrado en una derrama inesperada. Y no es raro: si además el edificio ha sumado con los años garaje comunitario, puntos de carga para coche eléctrico o bombas de presión, el suministro de servicios generales está pidiendo una revisión completa.
Dónde acaba el REBT y empieza la normativa del aparato
Este es el reparto que hay que tener claro cuando surge un problema:
- El instalador eléctrico responde de la línea de alimentación, el cuadro y sus protecciones, el corte omnipolar, la puesta a tierra del edificio, el alumbrado del hueco y del cuarto de máquinas y las tomas de corriente.
- La empresa conservadora del ascensor responde del aparato: maniobra interna, seguridades, puertas, cables de tracción, mantenimiento periódico obligatorio y las inspecciones que marca la normativa de aparatos de elevación.
Los ascensores tienen su propio régimen de mantenimiento e inspecciones periódicas, con plazos distintos según el tipo de edificio, más exigentes en industrias y locales de pública concurrencia que en un edificio de viviendas pequeño. Eso es independiente de las verificaciones e inspecciones eléctricas periódicas que puedan corresponder a la instalación del edificio.
Cuando el ascensor se para de forma intermitente, cuando salta el diferencial de servicios generales al arrancar o cuando la comunidad está valorando instalar uno, lo eficiente es mirar primero el cuadro eléctrico de servicios generales y comprobar si la instalación aguanta lo que se le va a pedir. Si no llega, la conversación pasa a ser una subida de potencia y una revisión de la línea, algo mucho más barato de planificar antes de la obra que después.
¿Se puede pasar el cable de las cámaras de seguridad por el hueco del ascensor si va protegido en tubo?
No. La prohibición de canalizaciones ajenas al servicio del aparato no depende de que vayan o no protegidas: el hueco queda reservado a las instalaciones del propio ascensor. Si hay que subir cableado de otras instalaciones entre plantas, se busca un patinillo o una canalización propia por zonas comunes.
Mi ascensor tiene toma de tierra propia. ¿Hay que unirla a la del edificio?
Sí, lo correcto es que exista una única puesta a tierra general a la que se conecten todas las masas del edificio, incluidas las del ascensor. Dos tomas de tierra independientes pueden estar a potenciales distintos, y una persona que toque a la vez un elemento del ascensor y otro elemento metálico del edificio queda expuesta a esa diferencia. La unificación es un trabajo sencillo comparado con el riesgo que elimina.
Vamos a instalar un ascensor en una finca antigua. ¿Qué revisamos antes de contratar?
La potencia contratada del suministro de servicios generales, el estado del cuadro de servicios generales y la sección de la derivación individual que lo alimenta. Los tres condicionan si el ascensor se puede conectar sin más o si hace falta ampliar potencia y renovar línea. Es una comprobación previa de pocas horas que evita sobrecostes a mitad de obra.
El diferencial de servicios generales salta cuando arranca el ascensor. ¿Es del aparato o de la instalación?
Puede ser de cualquiera de los dos, pero hay una causa muy frecuente: los ascensores con variador de frecuencia generan corrientes de fuga que un diferencial tipo AC no gestiona bien. Antes de asumir que el aparato tiene un defecto de aislamiento, conviene comprobar qué tipo y sensibilidad de diferencial hay instalado y si es el adecuado para ese accionamiento.
Publicado por
Equipo electrico24